En la mitología griega, la
Titanomaquia (en griego antiguo Τιτανομαχία
Titanomakhía,
‘Guerra de los Titanes/Titánides (Titán Hembra)’ fue la serie de
batallas libradas durante diez años entre las dos razas de deidades muy
anteriores a la existencia de la humanidad: los
Titanes, luchando desde el monte Otris, y los
Olímpicos, que llegarían a reinar en el monte
Olimpo.
1 Se la conoce también como la
Batalla de los Titanes o la
Guerra Titánica. Es confundida por algunos autores (como
Ovidio) con la
Gigantomaquia a pesar de las múltiples diferencias entre ambas.
Los griegos de la edad clásica conocían varios
poemas sobre la Titanomaquia. El principal de ellos, y el único que se ha conservado, era la
Teogonía atribuida a
Hesíodo. Un poema épico perdido titulado
Titanomaquia y atribuido al
aedo ciego
tracio Tamiris, a su vez un personaje legendario, era mencionado de pasada en el ensayo
Sobre la música una vez atribuido a
Plutarco. Los Titanes también jugaban un papel prominente en los poemas atribuidos a
Orfeo. Aunque sólo se conservan fragmentos de los relatos órficos, revelan interesantes diferencias con la tradición hesíodica.
Estos mitos griegos de la Titanomaquia caen dentro de una clase de
mitos similares presentes en Europa y Oriente Próximo, donde una
generación o grupo de dioses se enfrenta a los dominantes. A veces éstos
son suplantados. Otras los rebeldes pierden y son totalmente apartados
del poder o bien incorporados al
panteón. Otros ejemplos serían las guerras de los
Aesir con los
Vanir y los Jotunos en la mitología escandinava, el épico
Enuma Elish babilónico, la narración hitita del «Reino del Cielo» y el oscuro conflicto generacional de los fragmentos
ugaritas.